Monday, February 13, 2012

Unificación de ciencia y religión – hacia una ciencia religional

Autor: Spiros Kakos

Introducción
La ciencia y la religión son tratadas por algunos como formas de pensar contradictorias. Esto no es cierto. Sin pretender afirmar que poseo la clave de la “verdad suprema”, analizaré la filosofía esencial de ambos sectores y mostraré que estas dos formas de pensar no están en conflicto, sino que son dos caras de una misma moneda. Nunca se puede conocer la vida plenamente, a menos que se vea el cosmos desde ambas perspectivas.
La existencia de Dios puede demostrarse mediante las herramientas de la lógica y la fe. Algunos de los mejores científicos de todos los tiempos eran personas religiosas. La ciencia y la religión no siempre dependen de la lógica y la fe, respectivamente. En una época en la que los nuevos avances de la ciencia nos sorprenden cada día, la religión conserva todavía fuerza y actualidad. Esto tiene su explicación. Independientemente de los avances de la ciencia, siempre habrá preguntas metafísicas cuya respuesta sólo puede encontrarse en otras formas. La ciencia no nos dice nada sobre nuestros sentimientos, sobre cómo nos podemos sentir tristes al escuchar una canción o alegres al ver a un viejo amigo. La ciencia moderna no considera a los humanos como parte de la imagen que intenta crear. Esto hace que sea todavía más difícil para todos nosotros que cambiemos la forma de pensar. La razón de nuestra existencia no se puede encontrar dentro de un laboratorio… La lógica es una herramienta científica, al igual que la experimentación. Y hay numerosas conclusiones interesantes sobre nuestra vida y nuestro propósito en la vida a las que nos ha llevado la lógica. Es importante comprender que para que la ciencia y la religión coexistan armónicamente, no sólo la religión tiene que tener cuidado para no interferir en los aspectos que la ciencia investiga. La ciencia también debe tener cuidado de no tener suposiciones filosóficas que socaven su trabajo.  
A pesar de la “guerra” entre ciencia y religión que algunas personas como Dawkins tratan de hacernos creer que existe, la verdad es muy diferente, más simple y más “amistosa”.

En realidad, pocas personas se dan cuenta de que los antiguos griegos, que se consideran como los primeros pensadores libres de todos los tiempos, también TENÍAN una religión…
Y no debemos olvidar que el cristianismo primero fue adoptado voluntariamente por los fundadores de la lógica y la verdadera ciencia, los griegos…
Tampoco olvidemos que todos los manuscritos griegos de Aristóteles y Platón, los fundadores del pensamiento científico “libre”, como se considera hoy en día, fueron salvados del paso del tiempo por los cristianos ortodoxos griegos en el Imperio Bizantino y los islamistas árabes de la época medieval.
Resulta extraño que el “sacerdote” del ateísmo moderno, Richard Dawkins, sea profesor en la Universidad de Santa María. ¿La “guerra” entre la religión y la ciencia es tan cruenta que la religión ha creado una escuela para que enseñe su mayor enemigo?

Por lo tanto, tal vez no solo estén el blanco y el negro, sino también otros colores…
Los principales puntos de la unidad entre la ciencia y la religión, que existe, pero que todavía elude la mayoría de la gente, se muestran a continuación.


1. La ciencia para el “cómo”, la religión para el “por qué”
El ámbito de las ciencias exactas (nota: en adelante, haré referencia a la física y las ciencias exactas con el término “ciencia” en este artículo – excepto si se afirma lo contrario - por motivos de simplicidad) es el mundo de los fenómenos físicos. Por otro lado, las preguntas como “¿cuál es nuestro propósito en la vida?, “¿por qué existimos?” o “¿cuál es la realidad?” están fuera del ámbito de aplicación de la ciencia (véanse las conclusiones para saber más sobre este aspecto).
La ciencia aborda el “cómo”, mientras que la religión se ocupa del “por qué”. Ambas cosas son interdependientes y complementarias. Aunque la ciencia descubra cómo funciona cada célula del cerebro humano, seguirá sin descubrir por qué funciona de esa manera. La “primera causa”, el comienzo de la existencia está fuera del alcance de la ciencia. Se puede decir que la ciencia aborda el mundo natural y los fenómenos naturales, mientras que la religión se encarga de los fenómenos sobrenaturales [10] [1]. Por eso, tanto la ciencia como la religión son necesarias para la búsqueda de la verdad.  La religión aborda cuestiones que la ciencia nunca puede responder, como el famoso ignoramus et ignorabimus (“desconocemos y desconoceremos”, como el “Solo sé que no sé nada” de Sócrates) del fisiólogo alemán Emil du Bois-Reymond [7] (aunque Hilbert intentó negar que hay cosas que nunca sabremos, Godel con su teorema de la incompletitud demostró que Emil du Bois-Reymond tenía razón).

También es muy importante comprender que la ciencia y la religión se basan en algún tipo de fe. La ciencia en la fe de que existe una verdad absoluta y que la lógica puede revelar dicha verdad absoluta. La religión en la fe de que existe un fin último (y, por ende, Dios). Es interesante destacar en este punto que aunque Godel demostrara que la lógica no puede probar la verdad, la gente seguirá creyendo en ella sin cuestionamientos. A lo largo de la historia de la ciencia, la ciencia tenía a Dios como punto de partida. La noción de que nosotros, los seres humanos, fuimos hechos a imagen de Dios, dio a científicos como Newton la fuerza y la voluntad para tratar de comprender el universo: “si fuimos hechos a Su imagen, entonces tenemos la capacidad para comprender Su creación”, afirmaban los coetáneos de Santo Tomás de Aquino. Por otro lado, la religión tiene a Dios como su punto final. Nos dice cómo debemos comportarnos y actuar en este mundo para ganarnos un lugar en el “otro” mundo. La ciencia no afronta los problemas de la ética en absoluto. Puede mostrar cómo explota una bomba nuclear, pero no dice nada sobre si se debe utilizar y de qué forma. La ciencia aborda aspectos medibles, mientras que la religión trata aspectos que no se pueden medir. Y estos últimos (los aspectos sobre los que no podemos hablar científicamente) son los que nos distinguen de los animales…
Como decía Albert Einstein: “La ciencia sin la religión está coja, la religión sin la ciencia está ciega”. [Consulte mi Knol The limits of science (Los límites de la ciencia) para obtener más información sobre la esencia de lo que trata la ciencia]


2. Argumentos lógicos de la metafísica
Muchas personas son empiristas o materialistas y niegan la existencia de la metafísica. En esta sección presento algunos argumentos lógicos a favor de la existencia de las cosas que las personas no religiosas piensan que pertenecen al mundo de las hadas. Mi propósito es mostrar que decir que el universo tiene un propósito y que hay una causa inicial para su existencia es algo que está basado en la lógica y no solo en la fe. Y lo que no debemos olvidar es que cada opinión o sistema filosófico (tanto el teísta como el ateísta) se basan en suposiciones no comprobadas y axiomas. Pero por lo menos todo el mundo debería intentar conocerlos. Y una vez que se hace, se puede llegar a comprender que las hipótesis y los axiomas necesarios para creer en la existencia de un dios son mucho menos numerosas y mucho menos difíciles de justificar que las hipótesis y los axiomas necesarios para creer en “una vida generada aleatoriamente en un universo que se ha producido sin ninguna razón particular”…


Metafísica - una definición
(Gr. meta ta Physika) Título arbitrario dado por Andrónico de Rodas, alrededor del año 70 a.C., a cierta colección de escritos aristotélicos. Tradicionalmente dada por la frase oracular: “La ciencia del ser como tal”. Se debe distinguir del estudio del ser bajo algún aspecto particular; por lo tanto, se opone a las ciencias que hacen referencia a ens mobile, ens quantum, etc.. El término “ciencia”, se utiliza aquí en su sentido clásico de “conocimiento por causas”, donde el “conocimiento” contrasta con la “opinión” y el término “causa” tiene la plena significación de la aitia griega. Las “causas”, que son los objetos de cognición metafísica, se dice que son “primeras” en el orden natural (primeros principios), ya que no se basan en generalizaciones no superiores o más completas disponibles para el intelecto humano por medio de sus propias facultades naturales. Significados derivados y secundarios: (a) Todo lo relacionado con lo suprafísico. Por ejemplo, la “curación metafísica”, la “poesía metafísica”, etc. (b) Cualquier esquema de explicación que trasciende las deficiencias o inexactitudes del pensamiento ordinario. [2]
Desde esa perspectiva, las cuestiones metafísicas están estrechamente relacionadas con las cosas que existen sin causa previa - véase el argumento de la “Primera causa” mostrado a continuación para obtener más detalles y un análisis sobre este aspecto.


“Creer” - una definición
Como la palabra “creer” se ha entendido mal en muchas ocasiones, me gustaría hacer una aclaración sobre la forma en que la utilizaré en el presente artículo. Desde mi punto de vista, “creer” NO significa “saber” o “estar seguro de que algo es así”. Cuando digo “Creo”, uso la palabra con la definición de la palabra en el diccionario: Tengo algunos datos que me llevan hacia una conclusión, pero que no son suficientes para estar seguro (en tal caso, diría “Yo sé”), por eso digo “Creo que esto es así”, basándome en esos datos y en algunos argumentos lógicos. Yo no uso la palabra “creer” en la “mala” versión religiosa de “censurar el resto de opiniones”.
Por ejemplo, si alguien dice “Veo nubes, por lo que creo que va a llover”, no está promoviendo ninguna idea religiosa. Solo está realizando algunas conclusiones (probablemente) válidas (que incluso se pueden llamar “científicas”), pero utiliza la palabra “creer” en lugar de “saber” porque no está seguro al 100%.


2.1 Un propósito superior existe
Es más, creo (es decir, “mi lógica me dicta que después de analizar numerosos hechos sobre el universo” y no “creo que es así sin ninguna lógica o prueba de apoyo”) que hay un propósito superior en la vida. Puesto que todo lo que hacemos en la vida lo hacemos con un próposito en mente [3], me parece ilógico y muy improbable que nuestra vida en conjunto no tenga ninguna finalidad. Esto se conoce como el argumento de la “teleología”.
No sé cuál es el propósito. Es posible que nunca lo descubra. Pero muchas cosas que sabemos y la experiencia indican que algo de “esencia superior” forma parte de nuestra existencia - que en parte estamos hechos de algo más que polvo. ˇSeres luminosos somos, no esta cruda materia! La ciencia nunca podrá entender por qué se nos pueden saltar las lágrimas cuando escuchamos nuestra antigua canción favorita (aunque pueda explicar exhaustivamente la química y el mecanismo de las lágrimas), por qué nos reímos, por qué podemos querer tanto a alguien que somos capaces de dar nuestra vida por esta persona (y no estoy hablando del amor de una madre hacia su hijo, que puede explicarse por la teoría de la evolución, ya que la madre desprende ese amor para proteger a su hijo, sino que me refiero a todo tipo de amor que pueda tener el ser humano, como el amor que una persona puede mostrar hacia un amigo, etc.), por qué somos buenos, por qué desarrollamos un comportamiento altruista y ayudamos a gente que no conocemos, poniendo en peligro al mismo tiempo nuestras vidas (incluso sabiendo que no obtendremos ninguna recompensa), por qué los humanos nos esmeramos para la creación, la escritura, la poesía, por qué nos podemos dar nuestra vida por ideas como la libertad, por qué las personas se suicidan (según la teoría de la evolución, sobrevivir es lo más importante para nosotros, por lo que ni siquiera se nos debería pasar por la cabeza el hecho de suicidarnos) y así sucesivamente…


2.2 El argumento de la primera causa
El universo es inteligible y esto significa lógicamente (al menos para Aristóteles) que debe existir una primera causa [gr. Πρώτη Αιτία]. O en otras palabras, un motor inmóvil debe haber puesto el mundo en movimiento en primer lugar. [4] Desde el principio de los tiempos, la ciencia ha intentado encontrar las causas de todos los fenómenos, por lo que resulta bastante irónico que algunos científicos afirmen que no existe ninguna causa inicial. No es lógico decir que cada evento tiene una causa, pero que el universo en sí mismo no la tenga. Después de todo, al analizar un evento, por ejemplo, un vaso de agua que cae al suelo, se intenta encontrar la causa inicial. Si dices que “el vaso se ha caído a causa de la ley de la gravedad”, estarás “engañando”. No encuentras LA causa, solo la causa que sucede inmediatamente después de la primera. Para que el análisis sea completo, debes averiguar la causa de la ley de la gravedad, la causa de esa causa, etc. Si no existe ninguna causa inicial (¿Dios?), significa que el simple fenómeno del vaso cayendo no tiene ninguna causa en absoluto. El mundo dejaría de ser inteligible…
Además, como afirma el argumento de la “causa suficiente” de Leibnitz, debe existir una razón suficiente para que algo “exista”. Por lo tanto, debe haber alguna razón para que todo el universo exista, en lugar de la nada.
En resumen, el argumento de la “primera causa” se define como sigue:

1.                  La causa de la existencia de algo puede radicar fuera de esta (en tal caso, hablamos de cosas “posibles”) o dentro de esta (en este caso, hablamos de cosas “necesarias”). Un niño es algo “posible”: requiere la existencia de una causa “externa” (es decir, sus padres). Dios (tal y como lo definen las religiones) o el universo existente (tal y como lo describe Heracles) son “cosas necesarias” (es decir, la causa de su existencia radica en ellos).
2.                  Algo puede existir o no existir. Algo existe solo si hay “razón suficiente” para que pueda existir Esta es la única manera con la que puede justificarse la existencia frente a la posibilidad de no existencia. Un niño puede existir o no existir. Si existe, lo hace debido a una causa suficiente: sus padres y su decisión de tener niños.
3.                  (1) + (2) => El Universo necesita una causa de existencia.
4.                  Nada puede crearse de la nada. Si en algún momento (es decir, antes del Big Bang) no había nada, entonces tampoco debería existir nada ahora. Así que el universo existe desde siempre o fue creado en algún momento.
5.                  Si el universo existió desde siempre, no necesita ninguna causa “externa” para existir: es “necesario”. De lo contrario, requiere una causa “externa” para justificar su existencia.
6.                  Todas las cosas que observamos son “posibles” (es decir, requieren una causa “fuera” para existir). Por ejemplo, yo existo debido a mis padres. Este texto existe porque yo lo escribo.
7.                  El universo existe y es la suma de todas las cosas que existen en él.
8.                  (6) + (7) => El Universo es “posible”, por lo que necesita una causa “externa” para existir. Esta causa la llamaré “primera causa”.
9.                  Todo tiene una causa. Así que la primera causa también debe tener una causa.
10.              Si la primera causa tiene una causa externa, terminamos con una serie infinita de causas => No existe la “primera causa”.
11.              a conclusión (10) no es correcta, ya que no concuerda con (8).
12.              (8) + (11) => La primera causa no necesita una causa externa para existir. La primera causa es “necesaria”.

Ninguna pretensión arrogante de los científicos como “sabemos lo que causó ese fenómeno” puede escapar a ocuparse de la “primera causa”. Lo que parecemos “saber” suele ser solo la primera o la segunda causa más inmediata de un fenómeno físico y nada más. Sin embargo, esto significa que no “conocemos” realmente la “verdadera” causa inicial de fenómeno. La ciencia es una excelente herramienta para analizar la realidad, pero lamentablemente tiene sus límites. Y estos límites parecen plantear un muro impenetratable en el punto en que se encuentra la explicación de la esencia de nuestra existencia. Si aceptamos que podemos entender el universo, no podemos ignorar las consecuencias de ese “entendimiento” que “sentimos” día a día…
Se puede encontrar una buena presentación resumida de los argumentos cosmológicos para la existencia de Dios en el Knol titulado The cosmological argument for the existence of God (El argumento cosmológico para la existencia de Dios).
El argumento de la primera causa es uno de los argumentos más conocidos y bien formulados a favor de un dios. Los ateos (poniendo como ejemplo al ser humano), en sus intentos por desacreditarlo o negarlo, han llegado al punto de negar la existencia de la “causalidad” del universo. Algunos afirman que “no estamos seguros de que exista causalidad, ¿por qué no tener una serie infinita de causas?”, olvidando probablemente que toda la estructura de la ciencia se basa en la propia existencia de la causalidad. Otros afirman que “no existe ninguna causalidad en mecánica cuántica, por lo que en el comienzo del universo no existió ninguna causalidad y una serie infinita de causas es una teoría válida”. Estas personas olvidan que, incluso en un campo tan complicado y aún en debate como la mecánica cuántico, en el que existen más de 10 interpretaciones distintas, los científicos más conocidos creen en una interpretación determinística (es decir, incluyendo la noción de causalidad). [5] [6] [7] [8] Cabe recordar que lo importante aquí no es si la causalidad existe o si el argumento puede convencer a todos o no. La clave es que hay un fondo lógico en los argumentos para el ámbito metafísico de Dios, que la metafísica puede formar parte de la intelectualidad humana.


2.3 Conocimiento “a priori” y “a posteriori”
Los empiristas niegan la existencia del conocimiento que no proviene de la experiencia (conocimiento “a posteriori” = conocimiento basado en la experiencia). En otras palabras: niegan la existencia de cualquier conocimiento “a priori”. Sin embargo, Kant postuló que se puede haber conocimiento humano “a priori”. Por ejemplo, el silogismo “1 = 1” es un conocimiento “a priori” - es independiente de cualquier experiencia presente, pasada o futura. El argumento “si A es verdadero y A => B, entonces B es verdadero” es también un “conocimiento a priori”. Otro ejemplo proviene de nuestra experiencia en ciencia de contar: al contar o medir utilizamos la noción subyacente de “cantidad”. Esa noción debe ser “inculcada” en nosotros antes de comenzar a contar. Es un conocimiento “a priori”. [9] [10]
La suma de conocimientos “a priori” es realmente un conocimiento que existe sin causa previa - algo así como la “primera causa” descrita en el subcapítulo anterior. Ese conocimiento “a priori” (por ejemplo, la noción de “cantidad” o la noción de “calidad” - según Kant) es la base de nuestra propia comprensión del universo. Y la existencia de un tipo de conocimiento demuestra que “algo” nos dio ese conocimiento. Ese “conocimiento sin causas” es de lo que trata el área de la “metafísica”.
Algunos empiristas fallan en su intento de explicar nuestros conocimientos “a priori” con los términos de la evolución. En particular, algunas personas afirman que lo que podemos saber antes de tener cualquier experiencia es en realidad el conocimiento de nuestros antepasados codificado en nuestro genoma. De nuevo, encontrar una posible causa inmediata no significa que conocemos la verdadera causa (inicial) de un fenómeno (véase el subcapítulo anterior para obtener más información sobre esto). Así que la pregunta en este caso simplemente se transfiere un “nivel” que lleva de nuevo a la pregunta: “¿cómo supo el primer humano cómo contar si no tenía a priori el sentido de la noción de la cantidad?”…


2.4 Argumentos ontológicos
Muchos pensadores han intentado demostrar la existencia de un ser todopoderoso (como lo que las religiones llaman “Dios”). Estos intentos son interesantes, no porque demuestren algo sin lugar a dudas (hay de hecho lógicos que piensan son correctos, pero hay también otros que piensan lo contrario), sino porque prueban que la lógica puede ser una herramienta que conduce a Dios. Uno de los mejores lógicos de todos los tiempos, Godel, llevó a cabo tal argumento antológico, que se puede encontrar en el libro “Types, Tableaus, and Gödel's God” [11]. Se podría estar en desacuerdo con ese argumento. ¡Pero aquí el punto crítico es que otros lógicos están de acuerdo! Así que, a pesar de que este argumento no haya resuelto el gran misterio de todos ellos, nos ha dado una gran lección: La lógica no es una herramienta solo para el ateísmo, también es una herramienta para el teísmo…


2.5 El argumento del diseño
El Universo parece estar diseñado. La cosmología moderna ha descubierto que se establecen 10 parámetros exactamente a los valores necesarios para tener un universo que sostiene la vida. Para muchos, esto parece ser indicio de un “diseño”. Otros por supuesto no llegan a la misma conclusión: dicho conjunto de parámetros optimizados podría ser (según una posición muy extrema) resultado de pura suerte. Una coincidencia de proporciones cósmicas. La cosmología moderna es la teología moderna…


El punto a observar nuevamente no es el hecho de que se trata de un argumento final que prueba la existencia de Dios sin lugar a dudas. Cada fenómeno puede ser interpretado de diferentes maneras. La mayoría de las veces, la postura filosófica subyacente del observador es lo que le dicta lo que debe concluir. Sin embargo, lo que uno debe entender de ese argumento de “Diseño” es el hecho de que las observaciones y el análisis lógico pueden servir de base para la fe en la existencia de Dios. El hecho de que estemos de acuerdo o no con este análisis lógico no anula su valor.


2.6 Otros argumentos
La existencia del “libre albedrío” también puede demostrar la existencia de Dios. Pocas personas han pensado en las consecuencias de la existencia del “libre albedrío”. En un mundo plenamente “materialista” (el materialismo es un dogma creido por muchos científicos en la actualidad, que olvida que nadie ha demostrado o mostrado que la materia solo existe en el cosmos) de leyes físicas universales absolutas que lo definen todo, no hay cabida para el libre albedrío. La única manera de justificar la existencia del libre albedrío es basar esa existencia en “algo” que no siga las leyes físicas (que son las que hacen todo lo previsible en el universo). Las bases del libre albedrío deben establecerse en “algo” que no siga las “condiciones iniciales” lógicas + “reglas físicas” => comportamiento predecible. De esta forma, el libre albedrío abre el camino para el único ser que podía desviarse de la ruta de las leyes físicas - Dios (como una “causa primera” - véase el argumento respectivo)…
El hecho de que muchas personas estén dispuestas a suicidarse o a sacrificar sus vidas a fin de defender algunas ideas nobles y “superiores” (como el honor o la libertad de expresión, por ejemplo) indica directamente que existe algo “más” que pura materia. Si tuviéramos que aprovechar la existencia en el momento en que morimos, a nadie le importaría sacrificar su vida por un extraño o llevar a cabo acciones altruistas de ningún tipo.


La filosofía y el “ser”
En conclusión, la mayor parte de la filosofía se basa en la gran pregunta que tanto inquietó a Heidegger: ¿qué es “ser” en realidad? La pregunta sobre lo que es realmente la realidad es lo que desencadenó la creación del mundo de las ideas de Platón, el “motor inmóvil” (gr. Ακίνητο Κινούν) de Aristóteles o el ego de Freud. Toda la filosofía se basa en esa misma pregunta. Y Heidegger tenía razón al decir que hemos olvidado lo importante que es [12]. Todos los campos de la ciencia son intentos fallidos para alejarse de la dificultad de la pregunta, dividiéndola y transformándola en varias. Sin embargo, el hecho de que hayamos desglosado la pregunta del "Ser" en varias pequeñas, no significa que hayamos hecho ningún progreso real. ¡Al contrario, incluso hemos olvidado la importancia de la pregunta! El “ser” es algo que no podemos definir. Heidegger lo intentó (a través de un análisis etimológico de la forma en que la palabra “ον” se usaba en la época presocrática), pero fracasó. Sin embargo, mostró algunas de sus propiedades. El “ser” no es. La noción de “Ser” solo aparece dentro de objetos que tienen esa propiedad. Por lo tanto, “Ser” (ον) no puede existir por su cuenta, ya que, si lo hiciera, sería un ser [algo que existe]. ”Ser” conlleva la noción de no ser de esta manera. Incluso el más minucioso análisis de una pintura no puede revelar nada sobre el “ser” de la cosa dibujada en la pintura. Sin embargo, “vemos” algo más que el conjunto de aceite y pintura en el lienzo. Cuando vemos una pintura vemos el “ser” de lo que el pintor pintó. De alguna manera, la tautología “Ser es” (como el “Εγώ ειμί ο ων”) es la mejor manera que tenemos para describir lo que sentimos acerca de ese concepto que define todas las cosas que “son”. Y es de gran importancia señalar que “Ser” no es lo mismo que “Existir”. Los humanos “somos” porque “existimos”. [13] La palabra “existir” proviene de las palabras griegas εξ-ίσταμαι, que significa “estar fuera de”. Los seres humanos “son” debido a que pueden existir o, en otras palabras, porque pueden permanecer fuera de sí mismos y cuestionar su propia existencia…

3. Lógica y no solo fe
Antes de que alguien contraargumente que todo esto son “indicaciones” y no pruebas científicas, sostengo que decir eso es totalmente erróneo. Es un gran error de los ateos y los agnósticos afirmar que todos los argumentos a favor de la existencia de Dios “no son lógicos” o simplemente “falsos”. El trabajo de cada científico y persona sin prejuicios es cuestionarlo todo. No es lógico decir que “podemos y debemos cuestionarlo todo y no debemos ser dogmáticos”, pero hay excepciones para esa regla. Si vamos a cuestionarlo todo, entonces el dogma de la época materialista moderna de que “Dios no existe” también se debe cuestionar…
Debemos tener en cuenta que para las cosas a las que se refieren todas estas preguntas metafísicas (como cuál es nuestro propósito en la vida), hay pocas evidencias (es decir, no es algo como “Veo el universo y calculo la ley de la gravedad”). La metafísica es el dominio de las cosas “no medibles” que están fuera del ámbito de la ciencia por definición. Aunque se podrían tener algunos datos duros sobre la estructura del universo y la forma de trabajar, tenemos que confiar en la evidencia “suave” y la lógica “suave” (es decir, no “dura”, matemática) para que dar el “salto” necesario con el fin de explicar las cosas en el mundo metafísico. Las indicaciones mencionadas anteriormente es todo lo que tenemos.


Cabe señalar que al menos los que argumentan que existe un propósito en la vida tienen algunos indicios en los que basar sus argumentos, mientras que los que afirman que no hay absolutamente ningún propósito en la vida ni siquiera tienen indicaciones, solo especulaciones. La teoría de la evolución se basa en algunos fósiles. Y explica muy bien algunas cosas en el micronivel: cómo evolucionan y cambian algunas especies a lo largo del tiempo. Admito que la teoría de la evolución realmente funciona hasta cierto punto.
Sin embargo, si se afirma que los peces evolucionaron y llegaron a la tierra, no significa que hayamos explicado que no existe ningún propósito en la vida o que no exista Dios. Este es un salto lógico enorme que no explican en absoluto aquellos que privilegian la teoría de la evolución. Lo más importante: la teoría de la evolución explica el “cómo” hasta cierto punto (la frase “hasta cierto punto” es muy importante, por eso la repito), no el “por qué”. Incluso si un día todo es explicado por la teoría de la evolución... ¿¡por qué todas las especies siguieron las leyes de esa teoría!?  ¿Tal vez debido a otra ley que dice que todas las especies deben seguir las reglas de la evolución? ¿Y por qué existe esa otra ley? etc. etc. Debemos aceptar el hecho de que la humanidad tiene tan poco conocimiento acerca de nuestra existencia (¡aún no sabemos cómo funciona la gripe!) que es realmente divertido que alguien argumente que ha encontrado el propósito de nuestra vida o que no tenemos ningún propósito en la vida.
No me gusta cuando alguien me dice que “se puede creer que Dios existe, pero la ciencia ha demostrado que la teoría de la evolución no requiere que exista ningún dios”, por muchas razones:
En primer lugar, soy un científico y mi lógica me dice que algo de “esencia superior” existe. Todos los indicios (que he mencionado en el punto 2) junto con mi lógica común me “dicen” eso. Mis conclusiones se basan no solo en la fe, sino en pruebas (suaves) y en lógica (común). La fe es necesaria para dar el paso final desde la opción “es posible” al “Creo que esto es así”, pero esto es algo común para todas las personas y todas las cosas. No hay ningún conocimiento absoluto - incluso los científicos deben tener fe en algo para sacar una conclusión “final”. La fe no es el único componente de las cosas que digo. Y debemos señalar que estas indicaciones también dicen lo mismo a otros científicos. Ser “científico” no significa necesariamente que no creas en Dios ni en un propósito superior en la vida. Sin embargo, esta es mi lógica: la lógica de otra persona puede llegar a un resultado diferente teniendo los mismos datos.
La lógica de Aristóteles le dijo que existía una “causa primera”. Y nadie puede acusarlo de estar cegado por el dogmatismo cristiano… La lógica de Godel (el lógico más importante después de Aristóteles) decía que Dios existe y que incluso encontró una prueba lógica para ello [5] (buscar las pruebas de Godels en Yahoo! o Google). La lógica del científico que dirigió el proyecto para decodificar el ADN humano por primera vez (el Dr. Francis Collins, director del proyecto del genoma humano) también le dijo que Dios existía.
En segundo lugar, es cierto que creo que Dios existe (“fe”), pero tengo también fuertes indicios para argumentar a favor de mi opinión (“lógica”). Por otro lado, los que argumentan que no hay ningún Dios también creen (tienen “fe”) que no existe, pero sin ninguna evidencia de la inexistencia de Dios (en particular, sostienen que a pesar de que la teoría de la evolución no lo explica todo ahora, creen que algún día lo hará. OK, cuando así sea, cambiaré lo que estoy escribiendo en este sitio, nigún problema). Ellos no tienen ninguna prueba para eso.
En tercer lugar, los seres humanos tienen muchas más herramientas para llegar a la verdad. Tenemos nuestros sentimientos y nuestra intuición. Y mis sentimientos e intuición me dicen que existe algo “superior” a nosotros. Si alguien tiene la sensación de que nosotros - los seres humanos (o algunas especies alienígenas que aún no hemos descubierto) – tenemos el nivel espiritual más alto del universo, lo puedo aceptar, pero tienen tantas “pruebas duras” como yo. No sabemos si nuestra lógica o nuestra sensación/intuición son los mejores guías de la verdad... Muchos matemáticos han utilizado su intuición para formular teoremas que cada matemático cree hoy aunque no hayan sido probados todavía…
La ciencia y la religión, la religión y la ciencia deben trabajar juntas para completar las piezas del puzzle de la existencia humana. Hasta que no tengamos pistas mejores, tenemos que confiar en las indicaciones que tenemos y no “creer” que tenemos la respuesta correcta para todo.
La mayoría de la gente ha llegado a pensar que la religión está relacionada con la fe, mientras que la ciencia es algo basado en la evidencia que vemos. Es cierto que la mayoría de nosotros piensa en las matemáticas y la física como el ámbito de la lógica y la evidencia dura. Lo que mostraré aquí es que la creencia mencionada anteriormente no es correcta: la “fe” es también un elemento básico e integral no solo de la religión, sino también de la ciencia y la vida cotidiana.


3.1 Acerca de la fe
Como dijo Sócrates, el gran filósofo griego, “debes saber de lo que hablas antes de hablar sobre ello”. Esto significa que primero debemos definir el término “fe” para analizarlo. Dicho esto, utilizamos el término “fe” en el presente artículo con la siguiente definición en mente: La fe es una creencia en la fiabilidad de una idea que no ha sido probada sin lugar a dudas. Sin embargo, esto no significa que la fe en algo se base solamente en la imaginación. Mostraré que esa fe en la verdad de un silogismo (por ejemplo, que hay una primera causa) puede basarse en la evidencia y la lógica.


3.2 Fe en la ciencia
Los científicos utilizan la lógica para llegar a conclusiones, basadas en datos de observaciones. Dichas conclusiones se basan en una serie de creencias subyacentes muy sutiles. Estas creencias incluyen:
  1. Todo lo que existe en el universo es materia y las leyes físicas. No debemos olvidar que el materialismo es un dogma subyacente de la mayoría de los científicos actuales y no una verdad que haya sido demostrada [3] (véase The limits of science para obtener más detalles sobre ese dogma de la ciencia).
  2. La creencia de que la “lógica” funciona correctamente: Esta creencia se utiliza principalmente en física, ya que en las matemáticas se ha demostrado que la lógica tiene defectos e inconsistencias (véase la paradoja de Russell y el teorema de la incompletitud de Godel).
  3. La creencia de que todas las leyes físicas se aplican a todo el universo: Por ejemplo, podemos ver que la gravedad se aplica a nuestro sistema solar y creemos que la misma gravedad se aplica también a las galaxias que todavía no hemos observado).
  4. La creencia de que la inducción lógica lleva a corregir las conclusiones: Esta es la base de la física más moderna. Al observar un fenómeno físico y, a continuación, comprobar que el mismo fenómeno ocurre en un segundo, tercer y cuarto experimento, concluimos que el mismo fenómeno ocurrirá también en el siguiente experimento Pero eso no es tan seguro. Es muy posible que hayamos observado las tres excepciones a la regla y que todos los otros experimentos que realicemos ofrezcan un resultado diferente.
  5. La creencia de que nuestros sentidos funcionan correctamente: Esto es de importancia primordial, pero insistimos en olvidarlo. Nuestra percepción del mundo se basa en nuestros sentidos. No sabemos en qué medida se parece el mundo que sentimos a través de nuestros sentidos al mundo “real”. Tomemos por ejemplo el color “rojo”. Vemos el “rojo”, por lo que concluimos que existe. Sin embargo, olvidamos que la mayoría de los animales no pueden ver el “rojo”. ¿Qué es lo “real” después de todo? ¿El rojo existe o no?
  6. La creencia en el prójimo: Esto puede sonar extraño, pero es la base de nuestra sociedad científica. Cuando un científico publica una conclusión, el resto de científicos confían en su palabra. Si un documento es publicado en una prestigiosa revista científica, entonces “debe” ser verdad. Sin embargo, hemos visto muchas veces que los científicos manipulan sus datos y publican conclusiones “pioneras” falsas. Cuando los historiadores escuchan a un testigo ocular que cuenta lo que ha ocurrido en un período determinado de tiempo, simplemente confían en él. Si no pruebas la conclusión por tus propios medios, tu creencia en lo que dicen los otros científicos principalmente se basa en la cuadrícula de confianza humana y solo en eso.
  7. La creencia en que todas las cosas son medibles y que todos los fenómenos se pueden reproducir en un laboratorio.
  8. La creencia de que los axiomas sobre los que basamos nuestras teorías son “ciertos”. ¡Esta es LA FE MÁS IMPORTANTE de todas ellas! ¡Nunca debemos olvidar que TODAS las teorías se basan en axiomas y que NINGÚN axioma está demostrado! ¡Cambia los axiomas que desees y terminarás con una teoría diferente!


Las creencias mencionadas tienden a transformarse en “dogmas” cuando se nos olvida que estamos usándolas. Cuando nos olvidamos de que nuestras conclusiones están basadas en esas creencias que no podemos estar seguros de su veracidad, nos convertimos en dogmáticos y dejamos de ser auténticos científicos. Debemos reconocer nuestras limitaciones y seguir considerándolas y no ignorarlas.
Los siguientes ejemplos son solo una muestra muy pequeña de casos donde los datos de pruebas “científicas” no bastan por sí mismos para respaldar una “cierta” conclusión sólida sobre el asunto bajo investigación. Se muestran aquí solo como una herramienta para que todos nosotros comprendamos que la fe es una parte básica de la mayoría de nuestras creencias.


4. Mal uso de la ciencia
Muchos ateos hoy en día utilizan la ciencia para sus propios fines. No hay mejor ejemplo que el caso de la teoría de la evolución… Estas personas (con Richard Dawkins en la primera línea) intentan establecer la idea de una “guerra” entre ciencia y religión, algo que simplemente no es cierto.


4.1 La evolución como un accidente…
El mejor ejemplo del mal uso de la ciencia es el intento de aplicar la teoría de la evolución a la filosofía, a fin de mostrar que no hay ningún propósito de primera causa. Si no hay propósito en la vida, entonces debemos aceptar los principios de la teoría de la evolución, que afirma que somos un accidente de la naturaleza, que existimos porque ocurrió por accidente. ¿Y por qué existimos? Por ningún motivo particular! Esto es ilógico de cualquier forma: al decir que existimos sin ningún propósito en la vida, se anula el valor de la vida humana, puedes decirles a todos que un ser humano o un plátano es lo mismo. Y eliges ignorar todas las indicaciones que he mencionado anteriormente: si no hay ningún propósito en la vida y el hombre es despojado completamente de cualquier “valor superior”, entonces ¿por qué todos los días intentamos salir de nuestro cuerpo y crecer espiritualmente?


4.2 Nuevos hallazgos científicos
Los nuevos hallazgos en la ciencia apuntan hacia una mirada diferente a nuestro mundo. La teleología (existencia de un propósito) parece encontrar su camino a través de la física. Ninguna teoría científica indica que la causa deba existir siempre antes que el resultado. Diversos experimentos de mecánica cuántica (por ejemplo, el experimento de la doble rendija) muestran que un electrón puede “decidir” si se comporta como una partícula o una onda durante su recorrido solo después de que un ser humano lo haya visto. Y “decide” para toda la duración de su existencia - no sólo después de haber sido registrado en un detector de partículas, sino incluso antes. Además, la ley de la física parece tener límites Por otra parte, el universo tiene una cantidad específica de potencia de procesamiento (si observas cada partícula como un fragmento de información, entonces el universo es como un ordenador gigante - según la teoría actual de la información) y esto significa que el universo puede calcular, por ejemplo, la posición de los planetas hasta un determinado punto decimal. Una mayor precisión tiene sus límites, incluso para el propio cosmos. Las leyes del mundo de la física no son tan platónicas y perfectas como creíamos que eran. Esto, junto con el hecho de que los humanos, al ver el experimento de la doble rendija, ayudan al electrón determinar su existencia, crea más espacio para la teleología: si el ser humano decide por el electrón, tal vez lo decida según las leyes del universo como un observador de estas (o, en otras palabras, los planetas se mueven de la forma en que se mueven para obedecer a su “propósito” de comportarse de la manera en que el observador humano quiere lo hagan). Al igual que el electrón, cuya su existencia está determinada por su objetivo (“propósito”), para tener un aspecto de partícula o de onda en un momento determinado de tiempo, la vida humana puede ser como es debido a un propósito superior que tenemos en el universo, o debido a un propósito superior que el universo tiene para nosotros. Quizá el universo posea el propósito que debemos explicar y tenemos que alcanzar el propósito superior para alcanzar el nivel mental superior y conectar con el propio “universo” (“theosis”, “θέωση” en griego). Todavía no lo sabemos, pero la ventana de la verdad está abierta.


4.3 Problemas con la teoría de la evolución
Por otra parte, algunos aspectos de la teoría de la evolución no tienen aún respuesta: ¿Cómo evoluciona un sistema en algo más funcional con el tiempo? Sabemos gracias a la física que la entropía de cada sistema (medida cuantitativa del desorden de un sistema) aumenta con el tiempo (ley de la termodinámica). ¿Cómo es posible que las especies evolucionen por casualidad? Experimentos con moscas y otros insectos han demostrado mutaciones aleatorias con el tiempo, pero ninguna de estas mutaciones ha resultado en una especie mejor.
En otras palabras, la teoría de la evolución ha demostrado que se puede utilizar como una herramienta para analizar la biodiversidad, pero no como una herramienta para encontrar la verdad absoluta sobre todo lo relativo a la vida…
El problema de la ética es otro gran problema que no puede afrontar con la teoría de la evolución. Consulte mi Knol Evolution and Intelligent Design para obtener más detalles sobre la teoría de la evolución.


4.4 La teoría de la evolución no es falsable

No se debe permitir que los dogmas guíen la ciencia
Todo lo anterior nos enseña una lección importante: No debemos permitir que nuestros dogmas (es decir, “materialismo”, “teísmo”, “ateísmo”, etc.) guíen nuestras conclusiones científicas. Pensemos libremente sin ningún axioma en mente. O al menos, hablemos libremente sobre los dogmas subyacentes de nuestras teorías para que otras personas los puedan juzgar adecuadamente…
Lamentablemente, la teoría de la evolución es un terreno de juego del dogma materialista que se extiende por el mundo en estos días. Y las personas deben tener mucho cuidado al abordar el dogmatismo,  independientemente de dónde provenga.


5. La ciencia es expulsada de los seres humanos
Lo más importante que cabe destacar sobre la ciencia de hoy es que la ciencia ha dejado de tener a la vida humana como su principal objetivo desde hace mucho tiempo. En su esfuerzo por explicarlo todo, ha olvidado que su objetivo principal es servir a los humanos y mejorar nuestra calidad de vida. Diciéndole a la gente que no somos más que polvo y agua, ciertamente no ayuda en este sentido (aunque, sin duda, le otorgará a algunas personas una buena financiación para investigar por qué las personas son tan similares a los plátanos...). Si piensas axiomáticamente que el mundo consta solo de partículas y las leyes físicas que rigen su comportamiento, no te sorprendas si no puedes encontrar ninguna evidencia de la espiritualidad en el universo. Si crees axiomáticamente que no hay ningún propósito en nuestra existencia, es más lógico que no puedas encontrar ninguna prueba de la existencia de la finalidad en el cosmos.
No caigamos en la trampa de algunos ateos que desean tener una “guerra” entre la ciencia y otras formas de llegar a la verdad, como la filosofía o la religión. La lógica es una herramienta tan válida como la intuición y el instinto. Hoy muchos ateos han intentado convertir en héroe a Galileo Galilei por distorsionar los hechos sobre su juicio y su comportamiento general. Como dice el filósofo Paul K. Feyerabend, el caso de Galileo fue un episodio menor y en absoluto importante de la vida de esa época. Galileo había hecho una promesa y había intentado ocultarse detrás de mentiras. Quiso llegar a un compromiso y finalmente lo hizo. Después de eso, Galileo continuó exportando cosas de Italia en secreto. Científico moderno, con aspecto de “héroe”, logró cambiar la historia de un “preso” asustado a la historia del enfrentamiento entre “gigantes”. [17] [18] [19]
La ciencia debe volver a unirse con la filosofía y - como en los tiempos de Aristóteles y Platón - tratar de llegar a la verdad con una forma de pensar más integral. La ciencia debe comprender que los dogmas en que se basa son erróneos. La ciencia debe comprender que no todas las cosas son medibles (como la moral, las emociones, el amor) y que hay cosas que nunca podremos conocer a través de la ciencia (véase el “teorema de la incompletitud” de Gödel). Consulte el Knol Limits of Science para obtener más detalles sobre el camino equivocado que ha tomado la ciencia moderna.


Wittgenstein en su obra Tractatus Logico-Philosophicus fue claro en una cosa: ¡las cosas que son de gran importancia en la vida son aquellas sobre las que no podemos hablar! Es posible que no podamos responder a la pregunta “¿Dios existe?”, pero eso no dice nada sobre la existencia real de Dios. Y esa pregunta - a pesar de lo que muchos agnósticos “creen” - de hecho, es una de las más importantes: ¡saber quiénes somos y cómo vinimos es algo que debemos conocer todos! Como dijo Heidegger [16], podemos no saber lo que significa “es”, pero la búsqueda de su significado es lo que nos hace humanos...


Conclusión
Como el Panel Interacadémico (IAP - Red Mundial de Academias de Ciencias) afirmó en un anuncio que hizo para la teoría de la evolución el 21 de junio de 2006: “La comprensión humana de valor y propósito están fuera del alcance de la ciencia natural. Sin embargo, una serie de componentes – científicos, sociales, filosóficos, religiosos, culturales y políticos – contribuyen a esta. Estos diferentes campos se deben consideración mutua, siendo plenamente conscientes de sus propias esferas de acción y sus limitaciones. Reconociendo las limitaciones actuales, la ciencia posee un carácter abierto y se somete a correcciones y expansiones a medida que surgen nuevos conocimientos teóricos y empíricos” [se puede ver el texto completo de la declaración aquí].
También es muy importante tener en cuenta que cuando Edward J. Larson de la Universidad de Georgia en Estados Unidos intentó en 1997 repetir un estudio anterior realizado en 1916 (por el conocido psicólogo James Leuba) sobre el porcentaje de científicos que creían en Dios, quedó muy sorprendido al descubrir que el porcentaje siguía siendo el mismo a pesar de los grandes avances de la ciencia. Un 40% muy estable de los científicos encuestados (biólogos, matemáticos, físicos y astrónomos incluidos) respondieron que creían en la existencia de un dios, a pesar de los impresionantes avances científicos en los años que han transcurrido [9]. Por otra parte, una encuesta de 2005 realizada a científicos de las principales universidades de investigación demostró que más del 48% tenían una afiliación religiosa y más del 75% creían que las religiones transmitían verdades importantes [11]. Es más, en la encuesta mundial de valores que se lleva a cabo desde 1981, se demuestra que cuanto mayor es el nivel educativo de una persona, es más posible que dicha persona sea religiosa. [22] Por lo tanto, ser religioso no es incompatible con ser científico, como algunas personas están tratando de hacernos creer.
La gente está cansada del dogma (religioso o científico) y de la ciencia fría también. Como conclusión final, se podría decir que debemos permanecer humildes frente a la sabiduría de la naturaleza, investigar como científicos, creer en el ser humano y su gran valor como teólogos y trabajar todos juntos para descubrir la verdad. Hacer las preguntas apropiadas a veces es más importante que conocer las respuestas...

Bibliografía
1. Common sense - Human Logic.
2. 'Metaphysics', Aristotle.
3. 'The Limits of Natural Selection as Applied to Man', Alfred Russel Wallace (S165: 1869/1870).
4. 'Evidence for Belief', Francis Collins.
5. 'Types, Tableaus, and Gödel's God', Fitting, M.
6. Les Vrais Penseurs de notre temps (1989) (True Thinkers of Our Time), Guy Sorman.
7. Über die Grenzen des Naturerkennens ("On the limits of our understanding of nature"), Emil du Bois-Reymond, 1872.
8. "Reflections on Gödel’s Ontological Argument", Christopher G. Small, University of Waterloo [http://www.stats.uwaterloo.ca/~cgsmall/Godel.final.revision.PDF]
11. Ecklund, E.H., and C.P. Scheitle. 2007. Religion among academic scientists: Distinctions, disciplines, and demographics. Social Problems 54(2):289-307.


Referencias
2.      The Dictionary of Philosophy, Dagobert D. Runes, Philosophical Library, USA, New York
11.  Types, Tableaus, and Gödel's God, Springer, Series: Trends in Logic , Vol. 12, Fitting, M., 2002, 196 p., Hardcover, ISBN: 978-1-4020-0604-3
12.  Sein und Zeit, Martin Heidegger (in Heidegger's Gesamtausgabe), volume 2, ed. F.-W. von Herrmann, 1977, XIV, 586p.
13.  Heidegger, George Steiner, Fontana Press, 1978.
15.  The Mathematical Experience, P.J. Davis and R. Hersh, Birkhauser, 1980.
17.  Farewell to Reason, Paul K. Feyerabend, 1987, ISBN 0-86091-184-5, ISBN 0-86091-896-3.



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